¿Gobierno popular en el estado neoliberal?

En el marco de un debate 2023 que se propone electoral y poco programático, Néstor Piccone plantea si es posible desplegar un gobierno nacional y popular en el marco de las estructuras neoliberales consolidadas en los años 90 cuando se privatizó “todo los que debía ser estatal.”

Por Néstor Piccone

El Estado Neoliberal se asentó sobre la demolición del Estado de Bienestar que en la Argentina se mantuvo (con sus más y sus menos) desde la etapa de la Revolución Justicialista, en los años 40 del siglo XX, hasta el 17 de agosto de 1989.

Aunque suene fuerte y para quienes no lo recuerden, ese 17 de agosto, Carlos Menem promulgó la Ley de Reforma del Estado (23.696) que abrió cauce a la privatización de “todo lo que debiera ser estatal”, según el apotegma de Roberto José Dromi, proferido desde su cargo de ministro de Obras y Servicios Públicos.

Para que ningún argentino se llame a confusión la instalación del modelo socio-político-cultural, pergeñado al influjo de la globalización redactó la Reforma Constitucional de 1994 que consolidó ideológicamente los principios económicos del nuevo modelo de la dependencia: el de la valorización financiera por sobre la producción y el de la privatización de los Estados nacionales.

El objetivo de esta nota es el de invitar a pensar si es posible desplegar un gobierno nacional y popular bajo las estructuras consolidadas del Estado Neoliberal.

Adelanto mi respuesta: es imposible gobernar con las estructuras neoliberales de concentración económica y fragmentación social y es fundamental plantear un Estado Nacional, Popular, Federal Latinoamericanista, Pluricultural, de Derecho, de Bienestar.

La experiencia de la primera década del Siglo XXI demuestra que sólo redactando una Nueva Constitución los pueblos boliviano y venezolano pudieron resistir bloqueos y reponerse rápidamente de los golpes de Estado duros y/o blandos.

Con todos los avances en restitución de derechos que se lograron bajo los gobiernos kirchneristas y los “dudosos intentos” del gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, la democracia -tal como la conocemos en Argentina- se demuestra impotente para gobernar bajo las estructuras de un Estado Privatizado cultural y económicamente.

Sin posibilidad de planificar y ejercer la producción nacional industrial, agrícola-ganadera y desarrollar y administrar la energía, la minería y la dirección y el control de las vías de navegación como el Río Paraná y el Mar Argentino, vemos como las decisiones económicas las toman un reducido grupo de empresas transnacionales imprimiendo la dirección y repartiendo las ganancias de lo que se conoce como Comercio Exterior. Argentina, un país con Soberanía Cero.

El Estado Neoliberal destina a los gobiernos electos la administración de la salud, la educación y la seguridad (?) y la atención de las emergencias socioambientales (producidas por el extractivismo económico). Las opciones que en todo caso facilita a los gobiernos “nacionales y populares” para proveerse de los fondos que permitan sostener ese Estado Mínimo se pueden obtener del endeudamiento eterno y también del cobro de impuestos (cuestión que las grandes empresas se ingenian para evadir: vía fuga de capitales, contrabando y estafas varias).

Mientras tanto a través del manejo de la Comunicación (oligopolios nacionales y plataformas internacionales) y la cooptación del Poder Judicial, el neoliberalismo gobierna por la vía “democrática” como lo hiciera con Juntos Por el Cambio durante más de 15 años en CABA y cuatro en el Estado Nacional y la provincia de Buenos Aires.

La pretensión de esta nota no es describir la estructura actual del Estado Argentino, en la que se podría abundar; sino en preguntarnos si la política puede seguir apostando sólo a la búsqueda del voto popular a una candidata o candidato para gobernar un Estado “cooptado por el enemigo” como dijera alguna vez Néstor Kirchner.

Ya pasaron 7 años desde que se reinstaló la derecha neoliberal (Menem, F. De la Rúa, E. Duhalde y Macri) y como se ve es mucha la confusión y desesperanza que se genera hacia futuro ante las impotencias constantes del actual gobierno nacional y popular por remover algunas de las condiciones impuestas desde la estructura. El más significativo y dramático es el proscriptivo atentado perpetrado contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, hace no más, cuatro meses atrás.

Néstor Piccone

Presidente de Codehcom. Periodista y psicólogo. Director de TeleSur (2007), gerente de Noticias de Radio Nacional (2003-2008) y Canal 7 (2007). Cofundador de la CTA y primer secretario de Difusión (1989-2001) de esa Central. Coordinador del programa radial En el Laberinto, que se emite de lunes a viernes a las 11 hs. por AM 740, Radio Rebelde.

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