La policía de Larreta: un modelo represivo fascista complemento del lawfare

Editorial Néstor Piccone en “Salir Por Arriba” del 1 de setiembre de 2022.

Comienza septiembre en tiempos muy convulsionados, pero también muy interesantes para sumergirnos en la discusión político-ideológica.

Por eso en nuestros programas de radio: Salir por Arriba y en El Laberinto, no trabajamos en el toma y daca que nos propone la coyuntura ni nos afanamos por la urgencia de las noticias y las primicias.

Nos proponemos trabajar ideas y causas y en esta semana profundizar en el sentido que tiene la defensa de Cristina Fernández de Kirchner a partir de una investigación que está haciendo Eric Calcagno nos proponemos una discusión respecto a cuál es el trasfondo del fascismo.

Del fascismo uno recuerda la parte violenta, de las agresiones, persecuciones ideológicas, que por supuesto fueron una expresión pero no la única con la que se debería analizar. También pasó con la dictadura cívico militar religiosa en la Argentina.

Hacer eje y poner en foco lo que fue la represión, la agresión que iba sobre los cuerpos de la gente, de los militantes con el ejercicio de las torturas, las vejaciones, el secuestro y desaparición forzada.

Pero esas condenables acciones no se hicieron porque había un grupo de malos que decidieron llevar adelante una política represiva.

Las atrocidades harto reconocidas y difundidas se hicieron para sostener un modelo político, ideológico y fundamentalmente económico.

Ese modelo económico es el que persiste hasta el día de hoy; desde la dictadura militar hasta la fecha. Un proyecto que fue profundizándose y que se define como el capitalismo en su etapa neoliberal, que no es otra cosa que la privatización del Estado.

La privatización de los Estados Nación, una expresión que al decirla, a veces, parece una frase hecha, un cliché; la idea es darle una vuelta reflexiva más. Es un concepto que debería ser trabajado constantemente porque de por sí mucha gente, da por sentado que el Estado Nación tal y como lo conocimos nosotros es siempre el mismo y va a perdurar.

No siempre existió el Estado Nación. La configuración comenzó en el Siglo XIX cuando la caída del feudalismo y a partir de la Revolución Industrial, justamente, la parte económica de la transformación de la sociedad, generó otro modelo que de la mano del liberalismo y los conflictos interclases dio como resultado la aparición de los Estados Nación.

Así conocimos y perduran aún Italia, Francia, España. Fue el momento que cayeron imperios como el Otomano, el Austrohúngaro, a comienzos del Siglo XX, cayeron todos y comenzaron no sin sangre la constitución de los estados nación.

Argentina se consolidó como Estado Nación, con Julio Argentino Roca fundamentalmente, adobado con los relatos de Bartolomé Mitre, el fundador del diario La Nación y el genocida de la Guerra contra el Paraguay.

Ese modelo de Estado en la Argentina adquiere, con una vuelta de rosca, en la etapa de interguerras mundiales y bajo la conducción del General Juan Perón giró a favor de un Estado de derecho, de bienestar, un Estado igualitario.

El ataque al modelo de Estado Justicialista fue constante mientras gobernaba Perón. No olvidemos los bombardeos, hasta que justamente en un gobierno de origen peronista tomado por Carlos Menem como bandera de conveniencia, consolidó la caída de ese Estado de bienestar y de derecho por un Estado privatizado.

Ese estado privatizado fue el que impulsó el fascismo de Benito Mussolini, y pasó a manos de las grandes empresas. Il Duce se adelantó a los tiempos. Por eso en este punto queremos destacar que del fascismo no sólo hay que poner en foco las formas de ejercicio de la violencia física, de la represión sobre los cuerpos, sino que es importante destacar los objetivos concretos puestos en función de un Estado que favorece a los más ricos. Ese fue el Estado fascista.

El intento de este comentario es comenzar a discutir y verificar si estamos en lo cierto, si detrás de las acciones de Horacio Rodríguez Larreta se proyecta un modelo fascista. Y va más allá de la discusión que plantea si su modelo represivo se produce porque Javier Milei lo corre por derecha, y es por eso que actúa de esa manera. Y lo que se produjo con la policía de la ciudad es una coyuntural corrida a la derecha porque se están posicionando las elecciones del año que viene.

La hipótesis es que hay una concepción ideológica en ese modelo represivo que se lleva adelante constantemente y que acá, en la Ciudad de Buenos Aires, se ha ido consolidando un estado a favor de los ricos, de los más ricos, de los sectores concentrados, que lo trasladan a la Nación como un modelo de Nación privatizada y jugando a favor de los grupos concentrados de los Techint, fundado por Agostino Rocca, o de los SOCMA de Franco Macri, dos personajes de la Gran Empresa que surgieron a la sombra del modelo fascista de Benito Mussolini.

Modelo empresario que en alianzas con las multinacionales estuvieron y se enriquecieron siempre avanzando sobre los derechos de los trabajadores.

En la represión del día sábado se esconde un modelo que ya se trató de imponer a nivel nacional con Mauricio Macri entre los años 2015/19.

Horacio Rodríguez Larreta viene ensayando operativos de represión selectiva desde hace mucho tiempo. No olvidemos cómo sistemáticamente ese cuerpo policial irrumpió contra las movilizaciones realizadas en defensa de Santiago Maldonado, primero pidiendo por la aparición con vida y luego para lograr que se juzgue como corresponde a Patricia Bulrich y los responsables del manejo de la gendarmería.

El punto que queremos destacar es que hay un trabajo ideológico sobre esa policía, que es una policía dedicada no sólo a reprimir, sino a perseguir selectivamente. Porque cuando eligen a Máximo Kirchner o al gobernador Axel Kicillof, es que previamente fueron señalados, marcados.

Tenemos que denunciar que hay un trabajo de inteligencia previo para esas acciones, con gente que está preparada para producir ese carácter de persecución ideológica sobre distintos cuadros políticos y que lo hacen sabiendo que van a ser filmados.

No es que se les escapa que aparezca y se viralice el video de Máximo o de Kicillof.

Con el despliegue de cámaras de distintos canales y con las filmaciones que cada ciudadano hace con su propio celular, esa policía-verdadero grupo de tarea, sabe que las imágenes se van a viralizar. Inclusive son ellos mismos los que se encargan de que esas imágenes lleguen a quienes saben que las van a amplificar. Lo mismo quisieron hacer “plantando” los contenedores cargados con toneladas de cascotes.

Porque de lo que se trata es de sostener un Estado que con una policía militarizada, quiere ostensiblemente demostrar quiénes son los amigos (las clases altas de Recoleta en este caso) y a quienes hay que atacar: los sectores progresistas de la política, construyendo con apoyo de los Medios y del Poder Judicial un enemigo, pero-kirchnerista-joven-militante.

Por eso lo que se intenta alertar con esta reflexión es que quien conduzca el PRO o si entre ellos se corren por derecha, creo que lo más importante es a qué intereses responden y cómo buscan imponer sus ideas.

Ya no resulta políticamente correcto ejercer una represión como la que llevó adelante la dictadura militar con las fuerzas armadas. El partido de la derecha, de raíces fascistas opera ideologizando a la policía, a la gendarmería como hizo Patricia Bullrich.

La Policía de la Ciudad desde su origen y la composición de clase de sus cuadros no proviene precisamente de los sectores marginados de la sociedad, son de clase media con aspiraciones.

Es por eso que no debe sorprender que sea utilizado como una mezcla de ejército o de los integrantes de las fuerzas Escuadristas de Mussolini. El rol de esta policía no es sólo represivo, es de un ejercicio selectivo del enemigo adoptando tareas de inteligencia entre las que se combinan filmaciones, escuchas y promoción comunicacional de sus acciones.

Mussolini en el proceso de construcción del fascismo intervino políticamente cuando logró el apoyo de terratenientes y empresarios que financiaron su campaña anticomunista y antisocialista. El accionar de esta policía (todavía en construcción) es autoritario y se sostiene desde la búsqueda de apoyo de los sectores pudientes, de las clases medias antiobreras, racistas.

Es por eso que deberíamos profundizar en el análisis del fenómeno lawfare respecto a cuáles son las herramientas represivas en las que se sostiene o sostendrá en el futuro.

En esa dirección debería encaminarse la discusión, porque así como se derrotó ideológicamente a las Fuerzas Armadas, como brazo armado del poder económico, hoy se debería discutir qué tipo de policía requiere la democracia.

Sin duda debemos avanzar con la democracia, porque en una democracia que está cuestionada por la derecha, con un Poder Judicial cooptado directamente por los sectores concentrados de la economía; junto a los Medios de Comunicación hegemónicos en la defensa del Estado Nación deberíamos incluir esta nueva forma represiva.

Hay un hilo conductor entre los grupos como Techint y SOCMA que los emparenta con las formas de construcción política que dio origen al fascismo a favor de un Estado que garantice la “rentabilidad del sector privado” como bien lo señala Eric Calcagno.

Son sólo matices los que separan las metodologías de aquéllos que desde la década del 70 hasta hoy vienen sosteniendo la construcción del Estado Privatizado: en esa línea se inscriben José Alfredo Martínez de Hoz, Felipe Domingo Cavallo, López Murphy, la familia Rocca y Macri y por supuesto Horacio Rodríguez Larreta.

Cuando decimos que son fascistas es porque señalamos que responden a la construcción de un modelo que incluye un sistema represivo con una policía que si no la neutralizamos va a seguir avanzando. Porque esa policía no es que ahora está descansando, está viendo cómo corrige los errores que cometieron el fin de semana.

Codehcom

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