Con Massa se impone el ala neoliberal del FdT

Editorial radial

La crisis que se está viviendo con la corrida cambiaria, el apriete de los agrogarcas, el juego de los fondos de inversión, el intento de quedarse con Vicentín por vía judicial (una posibilidad que podría revertirse si el gobierno interviniera con el poder que le otorga al Banco Nación su condición de acreedor principal) forman parte de situaciones provocadas que tienen articulación a nivel internacional.

EEUU, embarcado en la guerra contra la Federacion Rusa a través de las fuerzas de la OTAN en Ucrania buscan alinear a la Argentina a través de todas las formas.

En los distintos programas a lo largo de la mañana de Radio Rebelde con la familia Calcagno y con los distintos columnistas que tenemos en Salir por Arriba, venimos diferenciando esta crisis de 2022 de las anteriores. Es importante reconocer que la situación económica y social del 2022 no es la misma que la de 1989, ni la de 2001.

En lo que sí hay coincidencia es en la forma y coordinación con la que operan los grupos de poder económico nacional e internacional, con los Medios de Comunicación de instalar qué esta solución es insoluble sino se pone en marcha el plan económico que ellos proponen.

Lo hicieron con Raúl Alfonsín con el golpe de estado de mercado y lograron que se fuera antes de tiempo, que continuaron con Carlos Menem hasta que impusieron a Felipe Domingo Cavallo y su plan de privatizaciones y entrega del patrimonio nacional que hicieron que aquel gobierno claudicara y abidacara de asumir cualquier tipo de posición que tuviera que ver con la defensa del Estado nacional,

Así fue la aparición fulgurante de Felipe Domingo Cavallo, después de varias intentos de negociación que hiciera el propio Menem y que fueron rechazados.

La llegada de Cavallo, generó un clima de estabilidad y a través de la convertivilidad produciendo un alivio en la tensión que se había construido desde los lugares de poder, la banca, las financieras, los sectores concentrados de la economía que imponían a escala mundial la globalización neoliberal.

Cavallo vino a poner “tranquilidad”, esa tranquilidad que llevó a millones de argentinos a la desocupación y que estructuraron un nuevo modelo de sociedad argentina, un sistema capitalista atado a los fondos de inversión internacionales como Blackrock, Vanguard entre otros que se consolidaron por esa época.

Al tiempo que imponían por un lado la concentración económica se dibujaba un sociedad fragmentada, atomizada, con pérdida de poder de las organizaciones sindicales.

Fue entonces que irrumpieron los “piqueteros”, un sujeto social que como antes surgido de la experiencia sindical de la clase trabajadora, ya por entonces en la desocupación. Se constituyó en ese momento con las organizaciones sociales como el FTV, la Corriente Clasista, los piqueteros de Culralcó, Tartagal.

A pesar de esa resistencia, de todas maneras, se consolidó el modelo de capitalismo neoliberal y un Estado privatizado que entregó todo lo que el Estado tenía y lo entregó en forma de concesiones.

Así tenemos el Paraná que es argentino, concesionado a empresas extranjeras; los medios de comunicación concesionados, el público debe saber que Canal 13 no es de Clarín, es del Estado. Es un frecuencia televisiva que, según la legislación internacional, es patrimonio de la humanidad que administra cada Estado nacional y que según las legislaciones corrrespondientes puede ceder a empresas privadas o públicas. A pesar de que distintos gobiernos fueron renovando las Concesiones realizadas en los años 90, fueron creando la idea de que ese canal parezca que es de Clarín. Lo mismo sucede con el Río Paraná que aparece como propiedad de Jan de Null (porque durante 25 años decidió la profundidad del dragado, la instalación del balizamiento y el cobro del peaje) a las empresas navieras que lo navegan. Empresas que a través de la Bolsa de Comercio de Rosario planifican el uso de un bien que es patrimonio de todos los argentinos.

La Mesa por la Defensa del Río Paraná cuestionó la decisión de volver a concesionar la explotación del servicio a empresas privadas transnacionales. Por eso reclama la derogación del decreto 949/2020. Y pide que se haga cargo el Estado, cuestión que retomó pero que según el decreto puede volver a entregar a las empresas.

El modus operandi de las empresas concentradas contra los gobiernos, para imponer sus condiciones es a través de corridas cambiarias, de aumentos de precios, el ataque cesa cuando obtienen de los gobiernos las condiciones que les permitan seguir evadiendo y contrabandeando la riqueza de los argentinos. Como decimos los hicieron contra Alfonsín, contra Menem y también luego de la caída de De la Rúa, a causa de los corralitos y corralones prohijados por el mismo Domingo Cavallo exigieron que el Congreso Nacional el Congreso votara todas las leyes que sirvieran para profundizar la financierización de la economía.

La dictadura hizo la Ley de Entidades Financieras; Menem privatizó el Estado con la 23696, la Ley de Reforma del Estado, con la caída de De la Rúa, se aprovechó para consolidar ese modelo de estado neoliberal, hasta que vino Néstor Kirchner.

Néstor Kirchner vino y se hizo cargo de esa situación de país, de ese modelo de país, que se había constituido, consolidado, con el neoliberalismo, pero que dejaba tanta gente afuera del sistema, que hasta el propio sistema se dio cuenta que no podía sostenerse, por lo menos con elecciones, entonces dejaron establecida la estructura de Estado privado en la energía, en la banca, en el agro y la explotación de la soja como monocultivo y el manejo del comercio exterior, todas condiciones muy difíciles de remover.

Sin embargo, Néstor Kirchner, comenzó a transformar algunas de esas cuestiones y se generó en la Argentina un país rico, no un país pobre, las condiciones para iniciar un nuevo proceso de sustitución de exportaciones y de industrialización.

Ese fue el gran hallazgo, que con voluntad, compromiso, leyes, que promulgó Néstor Kirchner, que fueron en ese sentido.

Darle posibilidades a quienes estaban desocupados de volver al trabajo, además de todas las leyes que tenían que ver con la agenda del Siglo XXI, que es la agenda de los derechos de las mujeres y disidencias, todo lo que tiene que ver con DDHH, que estaba consolidado y ganado en la Argentina y que Néstor reafirmó.

Esas son cuestiones claves ante la derrota del neoliberalismo en las elecciones del año 2003. Aunque Menem ganó esas elecciones y López Murphy estuvo a punto de arrimar el bochín, el pueblo, como pudo, con un 22% apoyó a Néstor Kirchner, y desde ese 22% reconstruyó el modelo peronista, sin reconstituir todo, sin devolverle al Estado todo lo que debería ser del Estado. Se recuperó Aguas Sanitarias, el Correo, y con Cristina parte de YPF. Por eso la derecha fue incuban un proyecto que decía: “Ah, tenemos que ganar por elecciones también”.

Fue en ese momento que apareció la construcción del proyecto Mauricio Macri, que gana primero la conducción de Boca, que después avanzó en la Ciudad de Buenos Aires, hasta llegar a la presidencia de la Nación.

El proceso de Boca tiene su peso porque Macrí allí sacó de la conducción a Heller y Alegre una versión de la izquierda autóctona y en la Ciudad de Buenos Aires, a través de Cromañón eliminó de la política al progresismo de Aníbal Ibarra.

El kirchnerismo generó y consolidó una esperanza, y hasta intentó unir lo que estaba fragmentado en un movimiento. Pero la falta de un modelo democrático organizativo interno, quedó trunca la construcción de una herramienta, que no fuera sólo electoral.

Sin embargo la imposibilidad de remover las estructuras del Estado neoliberal no impidió la construcción de alianza en Latinoamérica con el Frente Amplio uruguayo; con el Brasil de Lula; con Hugo Chávez, que tiraba lo del Socialismo Siglo XXI; Evo Morales en Bolivia; Rafael Correa en Ecuador.

Eso generó un espacio, que sin remover las estructuras neoliberales, cuestión que si resolvieron Bolivia y Venezuela, permitió la aparición en Latinoamérica de los gobiernos populares, muchos de los cuales no pudieron consolidar sus posiciones porque justamente no lograron demoler la estructura neoliberal quedó al quedar firme se convirtió en una limitación sostenida desde la concentración comunicacional y un Poder Judicial atado a los intereses de las grandes empresas concentradas y transnacionales.

Hoy en la Argentina estamos viviendo situaciones similares. No en cuanto a la desocupación, al hambre, hay mucha más contención social. La economía no está destruida, pero la voracidad de los sectores concentrados va por todo, y entonces generó este clima, y esto fue casi después de la pandemia. Ya que el gobierno popular con la presidencia de Alberto Fernández, el Frente de Todos, luchó y ganó la lucha contra quienes para sostener la economía alentaban que murieran quienes se tuvieran con morir. La vacunación masiva fue una acción en defensa de la vida.

Pero las fuerzas económicas concentradas y las ambigüedades del presidente Alberto Fernández, forzaron el acuerdo con el FMI y a partir de ahí comenzó la redifinición de la estructura neoliberal y comenzó un ataque sostenido con una constante y creciente inflación, aprovechando los problemas internos que el Frente desnudó. Apareció la fragmentación que sólo quedó oculta tras el triunfo electoral de 2019 y que la lucha contra la pandemia disimuló.

La falta de unidad conceptual, entonces, dejó como saldo una situación que facilitó el ataque de los sectores concentrados y transnacionales que como en su momento habían hecho para instalar a Cavallo o a Duhalde y que aparecieran como una solución que venía a tranquilizar el caos económico por ellos provocado. Este año lo hicieron sistemática y sostenidamente con corrida cambiaria, aumento de precios en busca de una solución política que respondiera a sus intereses. Lo que significó Cavallo en su momento hoy aparece Sergio Massa.

Forzando que el manejo del gobierno quede en manos del sector neoliberal del Frente de Todos, que es lo que expresa Sergio Massa.

No es un problema de nombres. Es un problema de proyectos. Ya lo dijo De Mendiguren hace quince días: nosotros tenemos un proyecto se propuso cuando renunció el ministro Guzmán y en esta radio lo viene diciendo Rovelli, desde hace años Massa tiene un proyecto.

Ese proyecto es el de AEA, es el de la articulación a nivel internacional con Estados Unidos y la embajada y también el complejo agroindustrial, que tiene su proyecto y es un proyecto de ajuste, de entrelazamiento con los dictados del FMI y que no tiene en consideración las cuestiones que sí tuvo aquel kirchnerismo.

Sin atender a los chismes de que sube Fulano, que sube Mengano. Hay un proyecto más atrás hay un proyecto. Ese proyecto es el que hoy busca el aval de todo el FdT, y parece que en la mesa chica, donde están Cristina Fernández de Kirchner, Sergio Massa y Alberto Fernández, se logró.

Editorial Néstor Piccone – Salir por Arriba 29/07/2022

Codehcom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *