NO A LA PATRIMONIALIZACION DEL ELTUWE (CEMENTERIO MAPUCHE) EN LOS TOLDOS

La comunidad Lof Epu Lafken, habitantes de la localidad de Los Toldos,  concurrió el 22 de octubre pasado, a la reunión convocada por el Consejo Deliberante de Gral. Viamonte, para dar su opinión respecto del proyecto de ordenanza N° 0-004-21, presentado por la concejal Mercedes Montanari (Juntos x el Cambio), el que intenta se declare Patrimonio Municipal al Cementerio Histórico Mapuche, no habilitado actualmente; y para expresar su rechazo a que se faculte al Consejo Deliberante legislar sobre territorio mapuche, reconocido por el Decreto Ley N° 474 y 552 .

Por Vero Azpiroz Cleñan

Foto: de izquierda a derecha : Nestor Cuneo, Vero Azpiroz Cleñan y Jose Reyes Koña,

La misiva, que se elevó al cuerpo legislativo local de Los Toldos, manifiesta: «es llamativo que se ignoren nociones básicas de la jerarquía del plexo normativo constitucional argentino. Los dos decretos antes mencionados no puede ser modificados por una normativa menor de nivel, en este caso municipal».

La circunscripción II, de la parcela 83 y 84, titulo 116, pertenecen al pueblo-nación mapuche, por ley de origen, reconocida a nivel nacional. La norma habilita a ordenar, administrar y gestionar el espacio llamado en lengua mapuche ELTUWE, y en castellano La Azotea. Cabe mencionar que, el ojo de agua y el sector lindero también le corresponde a la totalidad del pueblo mapuche y a sus instituciones, como así también, definir el uso del espacio del suelo, subsuelo, agua y aire, porque esa es la dimensión territorial, según su filosofía. Quien está violando las normas nacionales es el Gobierno Municipal.

Por otro lado, la comunidad elevó notas al Ejecutivo local y al cuerpo colegiado en el 2016, 2017, 2018 y 2019, pidiendo la documentación oficial por la cual el Ejecutivo local “cede”, vía “comodato”, el uso del espacio de la Azotea a la Sociedad de Fomento Laguna La Azotea (Vega y Banfi), y esa documentación no es pública ni ha sido enviada a las comunidades mapuche. La irregularidad de la gestión municipal, presente y pasada respecto al espacio, amerita una acción judicial que obligue al Municipio retirarse del tutelaje bajo la excusa de la posesión veinteñal. El municipio no debe tener injerencia en los asuntos propios del pueblo mapuche. Mucho menos con la intencionalidad de borrar la memoria del espacio bajo proyectos turísticos ajenos a los usos y costumbres del pueblo mapuche sobre los cementerios.

Por estos motivos, la comunidad mapuche, solicita al cuerpo colegiado que eleve la calidad institucional para tratar un tema tan profundo como es la convivencia con la ancestralidad, y los espacios bioculturales sagrados.  Dicho cuerpo no se ha manifestado sobre las reiteradas violaciones a la consulta, libre, previa e informada sobre el uso del espacio (Derribo de los che mamüll (Persona de madera que marca un espacio de entierro de lxs ancestrxs), carreras de cross, etc).

Para sostener una mesa de diálogo entre lxs concejales y las comunidades mapuche  respecto al Eltuwe, sostienen que deberían estudiar el tema para no emitir propuestas inviables desde lo jurídico, desde la política interétnica y desde la convivencia con las otredades culturales que vivimos en un mismo distrito.

Para refutar la propuesta de patrimonialización del Cementerio Mapuche Eltuwe y el Geh Lafken (protector del ojo de agua) basta mirar los casos de otros países latinoamericanos como México, Perú, Chile, Colombia, Costa Rica que han demostrado que los procesos de patrimonialización de las culturas indígenas generados desde los estados nacionales o desde organismos supranacionales, enmascaran siempre la falta de reconocimiento a sus derechos colectivos (Cottom, 2008). En la patrimonialización tanto de la cultura material como de lo que se considera patrimonio cultural intangible (lengua, cosmovisiones, sentipensares, ceremonias, etc.) la identidad indígena se reconstruye para significar y difundir aspectos de la cultura, pasibles de ser utilizados de manera extractivista y apropiadora con la lógica del mercado, como en los casos del turismo y de las industrias culturales (Comaroff y Comaroff, 2011).

El reconocimiento de sus prácticas culturales como “patrimonio intangible” propulsado por los gobiernos locales favorece los imaginarios que ubican a los pueblos indígenas como premodernos, cuyas prácticas están dotadas de un aura de ancestralidad que los distingue de la cultura moderna y cosmopolita, en función de una “economía de la autenticidad” (Heinich 2015). En este sentido, los estudios antropológicos y sociológicos han demostrado que la patrimonialización apela a un “multiculturalismo” prístino y aproblemático o no conflictivo (Hale, 2002; Lira, 2014), y a un universo semántico que hace referencia a la otredad, que permite construir metalenguajes que aluden a la “ancestralidad” (cualquiera que sea el significado que se le otorgue) y a la “autenticidad”, dos valores claves en el proceso de patrimonialización de la cultura, diseñados a medida para ocultar siempre las históricas condiciones de asimetría e invisibilización, contribuyendo al silenciamiento de las demandas políticas, de reconocimiento a sus derechos colectivos, y en nombre de los supuestos “beneficios” que derramarían de la transformación de aspectos ancestrales de la cultura en commodities transables.

La noción de lo “auténtico” asociado a lo indígena le permite al Estado, a las instituciones internacionales, a las grandes cadenas de empresas de turismo, de indumentaria, editorial, audiovisual, etc., y a otros actores sociales “…el descubrimiento y creación de nuevos tipos de riqueza” (Frigolé 2012; De la Maza 2017), a partir de su puesta en valor por el mercado de bienes simbólicos, mercado del que no participan plenamente las comunidades. Estos procesos de patrimonialización propenden al extractivismo y a la apropiación cultural. Tienen efectos disruptivos, ya que se rigen por sentipensares de carácter colectivos, en armonía con el mapu en sus cuatro dimensiones, y no por la lógica individualista y de abierta competencia tanto del mercado, como de la lógica de construcción de carreras políticas individuales en la infraestructura estatal, sin la participación y/o no consulta al movimiento mapuche.

Dado que las  comunidades (Ñuke Mapu, Hermanos Mapuche de Los Toldos, Ex – Tribu Coliqueo, Kintu Kimvn y Amigos de la Azotea) se  presenta como co-autoras del proyecto con la concejal (Juntos por el Cambio), solicitan resumen de las presentaciones orales del miércoles 20, próximo pasado, en el recinto del Concejo Deliberante.

Finalmente, sugieren al cuerpo legislativo estudiar, leer e investigar sobre derechos colectivos de los pueblos originarios y patrimonialización porque claramente no están a la altura de las circunstancias.

Liliana Urruti

Liliana M. Urruti Comunicadora Social Escritora Guionista Periodista de la Agencia Paco Urondo Integrante de CODEHCOM (Colectivo por el Derecho Humano a la comunicación) Coord. de prensa y comunicación del Consejo Consultivo de la Discapacidad Comunicadora en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación

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