Cuando la discapacidad sea negocio…

La autora de esta nota afirma que la oportunidad para hacer visible la problemática de la discapacidad no está en los grandes medios sino en los pequeños. Hay cientos de blogs, de radios o canales en YouTube. «No hubo mejor época para el mensaje que la actual. Debemos desarticular la lógica de los medios a los que no les interesará la temática. Pero también debemos tener un mensaje desafiante».

Nos movemos, entonces, en un círculo vicioso de aparente comunicación, donde siempre pierden los más débiles. Pues, el estereotipo, «bajo la apariencia de pretender ayudar a la comprensión de la realidad, contribuiría a su confusión, a la perpetuación del equívoco».[i]

Cuando la discapacidad sea negocio, otra será la historia. Apareceremos en todos medios gráficos y en el prime time de todos los canales y radios. Pero mientras ello ocurre tenemos la obligación de profundizar en la mirada que otros tienen de nosotros y cómo nos nombran.

De manera inocente, casi infantil, diría que muchos, incluso periodistas, se indignan cuando en Juntos por el Cambio reversionan el discurso, lo dan vuelta y el dedo de la culpa, que comienza señalándolos, termina por quedar para el otro lado. Sin tapujos, sin responsabilizarse pueden militar por ejemplo la vuelta a clase, si con eso rasguñan algún voto. ¿Por qué lo hacen? Porque es negocio. Sobre todo, si tenemos en cuenta los dinerillos que pierden los privados. Ellos trabajan en varias direcciones. La económica, el afianzamiento de su núcleo duro de votantes y la batalla cultural necesaria para el largo plazo. ¿Son inteligentes? ¿Son los genios del Silicon Valley? Ni en las fantasías más osadas. Son el valet, la troup, el clac tercermundista de los verdaderos genios, de los poderosos de verdad. Son los operadores. Los mercenarios. Por eso no tienen problemas si les falta un bastón o una prótesis, o atención de la salud. Van y compran.

Y en esta época en la que se descubrió tarde que el lenguaje transforma la realidad, ellos —no Elisa Carrió, Patricia Bullrich o Alfredo Cornejo que cumplen, son los correveidiles de sus jefes al construir un discurso psicopático y negador, ni siquiera simpático—, me refiero a los que manejan verdaderamente los destinos del mundo, saben cómo ponerle nombre a las cosas. Y no solo ocurre en la Argentina. En Bolivia, en Ecuador, en Brasil, en Venezuela, en Cuba. Business are business. Señores, hay que reconocerlo trabajan la comunicación de taquito. ¿Por qué nos sorprende, entonces? No, no es sorpresa es reconocer que, por ética, compromiso, ideología, fidelidad a nuestras convicciones no podemos hacer lo que hacen ellos. Y como «sólo cuando conoces cada detalle de la condición del terreno puedes maniobrar y luchar», dice Sun Tzu en El Arte de la Guerra, nuestra obligación es profundizar en el mensaje, ponerlo en discusión y a los emisores en evidencia, pero no desde el mismo lugar desde donde lo hacen ellos. Nosotros no podemos, no estamos capacitados para el engaño, la mentira, la tergiversación. Pero estamos obligados a conocer quiénes son y de dónde vienen.

Sus intenciones de sumirnos en el mayor fracaso de la historia —porque es la única manera de tomar el gobierno otra vez y saquear lo que queda de territorio, de recursos naturales, de inteligencia—, es tan real como el espacio en los medios. El objetivo es claro. Llama la atención que no tuvieran la perspicacia de privatizar el Conicet, se perdieron un negocio fabuloso con las vacunas. Disquisiciones aparte, de la única forma que la discapacidad interese es si es negocio. Porque todo tiene que tener un debe y un haber. Y hasta ahora no lo es.

No tenemos espacio en los medios top. Estéticamente la discapacidad nos desafía. No podríamos hacer una marcha como la del Orgullo Gay, llena de colores, lentejuelas, sonidos y luces. Y no le caemos bien al capitalismo. No nos elegirían para una publicidad de cerveza, donde la gente linda, en un departamento lindo, con vista linda y amigos lindos ríen, son felices y no tienen problemas. Ningún problema. Esa es otra razón. Mientras tantos estamos escondidos haciendo la revolución en las redes y reclamando a quienes nunca nos van a escuchar. Es complejo, lo sé.

Y como no logramos que nos filmen, nos quedan los recursos de amparo y las cartas al Defensor del Pueblo para reclamar a las obras sociales, empresas de medicina prepaga, institutos provinciales de salud, Programa Federal de Salud de Dirección Nacional de Prestaciones Médicas, por incumplimiento de la Ley 24.901 y concordantes. Por el sistema de reintegros, la falta de transparencia de la operatoria de los prestadores de salud y el incumplimiento de las convenciones, tratados, acuerdos y convenios internacionales que la Argentina ha ratificado, todos en defensa de los derechos de las personas con discapacidad.

Lo mismo ocurre con cada grupo minoritario que repasemos. Los viejos tuvieron un lugar en la pandemia. Pero una sociedad regida por la meritocracia, carece de todos los méritos (y no es redundancia) para empatizar con los mayores, salvo que sea, otra vez, un negocio. Entonces los fotografían ágiles, dinámicos, bien vestidos, y en pareja, en la oferta de las medicinas prepagas y las de seguros.

A continuación un cuadro de situación revela que si ponemos la palabra «discapacidad» en la web aparece que en El Destape Web, por ejemplo, hay 515 resultados para la búsqueda. Leemos y sale el reclamo por la Tarjeta Alimentar —que a pesar de los reiterados pedidos no alcanzó al colectivo—, se vuelve sobre el aumento del 50% para La tarjeta Alimentar; anuncian paro en todas las líneas de subte para mañana; Becas Progresar 2021, ¿cómo inscribirse y cuánto se cobra?; Alberto Fernández rindió tributo a las víctimas del Holocausto; El calvario que vive Giselle Rímolo en la cárcel. ¿Y los 515 resultados para discapacidad?

En Twitter encontramos a la Agencia Discapacidad @andiscapacidad Cuenta oficial; Centro Español de Documentación sobre DiscapacidadCentro asesor del @RPDiscapacidad | Información, documentación e investigación sobre #discapacidad y política social | #REDIS #RIBERDIS@SID_inico Servicio de Información sobre Discapacidad y continúan las instituciones españolas.

La Red Social Facebook nos arroja Observatorios, Organizaciones, y diferentes páginas con 155.644 participantes.

La última noticia del Instituto Patria (sector discapacidad) es un saludo por las fiestas. También encontramos vídeos producidos por el mandato del Relator Especial sobre los derechos de las personas con discapacidad.

¿Es suficiente? ¿Es representativo? No, a ambas preguntas.

Reitero, en el Censo del 2010 éramos 5.000.000. Por la pandemia deberemos adicionar a esa suma los recuperados del COVID-19, que quedaron con secuelas e integrarán el colectivo. La pandemia no nos será gratis por más que los infectados no se mueran. Además, hay que agregar el crecimiento en los últimos once años.

La Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad celebra las diferencias entre los seres humanos y subraya la importancia de aceptar la discapacidad como parte de la diversidad humana. ¿Por qué la convención hace esa mención y por qué decimos que la comunicación es fundamental? Porque nos encierran, nos etiquetan, nos aíslan, nos privan de nuestra capacidad legal, nos violentan. Las mujeres con discapacidad padecen esterilizaciones forzadas, violencias que afectan los derechos sociales y reproductivos.

Dice Octavio Paz en el Laberinto de la Soledad: «Todo estilo es algo más que una manera de hablar. Es una manera de pensar y, por lo tanto, es juicio implícito o explícito, sobre la realidad», y los medios presentan una información espectacularizada, sesgada, parcial, estereotipada, institucionalizada, no participada. ¿Por qué hay columnas de espectáculos, de libros, de economía, de política y no de discapacidad?

Y para que mi escaso optimismo recupere vigor, me gustaría destacar la labor de Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad (REDI ). El 20 de noviembre lanzó una campaña, en el marco del proyecto DeSeAr con Inclusión, implementado en conjunto con Asociación Civil y el Fondo Fiduciario (FUSA) de la ONU para eliminar la violencia contra la mujer. Según esta organización «en Argentina viven dos millones de mujeres con discapacidad, quienes representan el once por ciento de las mujeres que habitan en el país. Todas ellas tienen derechos sexuales y reproductivos y deben poder ejercerlos en igualdad de condiciones con el resto de las mujeres.” (Tienen además una app, Nuestra decisión).

Informes

Con una ideología naturalista propia del pensamiento científico del siglo XX, en que la normalidad es expresión del mundo natural y la discapacidad es una distorsión de dicha normalidad, se descubre —en este estudio realizado por Telos, una publicación de la fundación Telecom del año 2005—, que en dieciséis años pasaron cosas y la mirada, el abordaje, continúa siendo el mismo.

Las representaciones de la discapacidad en la TV actual (año 2014, mismo estudio) contemplan un abordaje arraigado en también en los viejos paradigmas. «En un 64,7% los contenidos responden a los modelos de la Prescindencia y Médico. Estas posiciones revelan una modalidad de tratamiento en la cual se enaltecen características personales e individuales en desmedro de borrar las barreras que impiden su inclusión social. A pesar que en los últimos años se vislumbra un progresivo cambio, continuar sosteniendo una mirada bajo los viejos enfoques promueve la desigualdad y exclusión de las PCD. En los programas de la TV abierta un 53,8% las personas con discapacidad (PCD) son representadas por actores y no por personas reales. En el resto de los formatos televisivos de no ficción reúne un 37,5 %. Los programas, de no ficción, que incluyen reflejan un tratamiento de tono paternalista y de gran carga emotiva, centrándose en el esfuerzo y logro individual más que apelando a soluciones estructurales».[ii]

Señala este trabajo que las mujeres con discapacidad están sujetas a una doble discriminación: discapacidad y género. A partir de allí, se resalta que:

– Las mujeres son mucho menos visibilizadas que los varones.

– Los estereotipos sociales atribuidos a las personas con discapacidad aparecen, en términos generales, sin distinción de género.” No existe investigación en los últimos años.

Según el informe, Afsca, Inadi, CNM-Monitoreo de las Discapacidades en la TV (octubre 2014), muchos canales incurren en una mala utilización del lenguaje y en una alta invisibilización de la temática, que es una forma importante de discriminar. «En España cerca de 18.000 niñas menores de catorce años pueden sufrir mutilación si viajan a sus países de origen. Rechazamos esta práctica de control de las mujeres que es una grave vulneración #DDHH». La Clínica Jurídica de Derechos Humanos Javier Romañach del Instituto de Derechos Humanos Gregorio Peces Barba de la Universidad Carlos III de Madrid, a solicitud el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi), ha elaborado un informe-propuesta sobre cómo regular la condición europea de persona con discapacidad y la homologación de estas situaciones entre los Estados miembro. Todo es político es otra de las definiciones a incorporar. Solo lograríamos esto con la Unidad Latinoamericana. Con el Mercosur, por ejemplo.

¿Por qué el colectivo no es tomado en cuenta cuando el tema es el comportamiento, la sexualidad, la moda, la danza y la belleza? ¿Cuáles son sus hábitos de consumo? La producción de información de calidad dirigida a las personas con discapacidad es muy limitada. Sería oportuno que los periodistas consideren este tema dentro de la pauta. ¿Por qué no tomar en cuenta a las personas con discapacidad? ¿Por qué no editar una guía —que debe ser actualizada anualmente— sobre hoteles y paquetes turísticos accesibles?

No obstante, no tenemos que perder de vista que la oportunidad no está en los grandes medios sino en los pequeños. Hay cientos de blogs, de radios, de canales de YouTube, no hubo mejor época para el mensaje que la actual. Debemos desarticular la lógica de los medios a los que no les interesará la temática. Ocupar los lugares que son nuestros por derecho. Pero también debemos tener un mensaje desafiante. Se acabaron las columnas para leer una ley. Nosotros tenemos por delante un trabajo que entusiasma.

«Querer informarse sin esfuerzo es una ilusión que tiene que ver con el mito publicitario más que con la movilización cívica. Informarse cansa, y a este precio el ciudadano adquiere el derecho de participar inteligentemente en la vida democrática».[iii]

Una de las opciones que se nos presenta corto plazo es que siempre en el tratamiento de cada tema que nos involucra a todos como ciudadanos estemos presente. Podemos opinar, profundizar, investigar, actuar sobre temas que nos atraviesan a todos para que algún día ni siquiera sea necesario hablar de «personas con discapacidad» o de «discapacidad». Esa sería la verdadera inclusión. La no necesidad de ni siquiera mencionarnos como algo raro o separado. Mientras tanto visibilizar al colectivo es imprescindible y también hacerle caso a Chomsky y Ramonet.

[i] Vega Fuente, A., Martín Peñacoba, R., Los medios ante la discapacidad: más allá de los estereotipos, Comunicar N° 12, marzo 1999, Huelva, España, Grupo Comunicar.

[ii] Leáse la nota.

[iii] Chomsky, N., Ramonet, I., Cómo nos venden la moto. Barcelona, Icaria, 1995.

Nota publicada originalmente por la Agencia Paco Urondo

Liliana Urruti
Liliana Urruti

Comunicadora social y escritora. Integrante de Codehcom y periodista de la Agencia Paco Urondo.

1 thought on “Cuando la discapacidad sea negocio…”

  1. La nota de Liliana Urruti es completa, pone de manifiesto la Indiferencia con que se ha tratado y trata la DISCAPACIDAD.
    CREO que, en este momento actual de Argentina ,el RECLAMO UNANIME debe ser que los discapacitados sean INCLUIDOS en las listas de PRIORIDAD DE VACUNACION.
    LOS DISCAPACITADOS Y LAS PERSONAS QUE SE ENCARGAN DE SU ATENCION COTIDIANAMENTE.
    Y SI A LOS MEDIOS QUE SE LEEN Y SE VEN….HAY QUE ESTAR…HAY QUE IR .
    CON ESTE UNICO PRlMORDIAL OBJETIVO De VACUNAR.

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