Incluir con las palabras

Promover el uso del lenguaje inclusivo supone un proceso de aprendizaje y, sobre todo, de desaprendizaje para dejar atrás paradigmas que guiaron nuestras formas de nombrar e interpretar el mundo y avanzar en otras. En ese camino, esta guía para una comunicación con perspectiva de género nos convoca repensar el rol que el discurso y las palabras tienen en el camino hacia la igualdad.

Además de sexista y patriarcal el lenguaje que usamos cotidianamente es androcéntrico: lo masculino es lo universal. Eso le da peso, visibilidad y reproduce y sostiene  las relaciones asimétricas, jerárquicas y desiguales que existen en nuestra sociedad y en gran parte del mundo.

La lengua tiene un rol central en la construcción del pensamiento y en la trasmisión de la realidad. Nos seguimos guiando por la Real Academia Española, creada en el 1700 por hombres y para hombres. La RAE sigue teniendo el monopolio de lo legítimo.

Fruto de años de movilizaciones y luchas, el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad acaba de publicar una Guía para una comunicación con perspectiva de género, una herramienta cotidiana que se propone desde el Estado para cumplir con el objetivo de un gobierno nacional para todxs, tod@s y todes.

La tarea está encaminada, aún nos falta recorrer un buen trecho hasta que niñas, adolescentes y mujeres argentinas logremos poder decidir sobre nuestros propios cuerpos y que este sea ley.

Ir al texto completo de la Guía para una comunicación con perspectiva de género

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