Comunicación federal

«El negocio de decir lo mismo una y otra vez es aburrido, pero funciona»

Michel Deaver

Sin un sistema federal de noticias que mantenga a los habitantes de todo el país informado con noticias que no estén lastradas de intereses, comerciales, políticos partidarios, un sistema que impulse a las cooperativas de trabajo de producción audiovisual, fieles testigos de lo que pasa en cada rincón del país, la brecha que se viene abriendo desde la última dictadura cívico/clerical/militar va a seguir creciendo.

Hoy, decir que sobre la comunicación se han gastado litros de tinta explicándola, definiéndola o solo mencionándola es seguramente extemporáneo y, en todo caso, se puede asumir que son miles de millones de píxeles los que nos han iluminado los ojos.

Claro que esta iluminación dista de ser la empleada en proporcionar claridad al pensamiento y, en Argentina, está produciendo el mayor trabajo de desgaste de los últimos tiempos. Si no se considera a la comunicación como el eje estratégico sobre el que la sociedad argumenta y planifica la vida, se está en riesgo de perder la iniciativa para modificar la realidad social del país. Es de esperar que el camino elegido por el actual gobierno argentino sea el del equilibrio en la distribución de la riqueza y desde esa esperanza se plantean algunas opiniones relacionadas a la comunicación.

La decisión de federalizar los contenidos es clave. Por ejemplo, con el actual esquema, la noticia de la quema de pastizales en el Delta apareció en todos los medios del país, el habitante promedio, que tiene adecuado el pensamiento a ese formato, seguramente agregó al problema mundial del Covid-19 el padecimiento de asma por la inhalación de humo, aunque habite muy, pero muy lejos de ese desastre ocasionado por el hombre. Radios de la Quiaca reproducen la noticia, diarios de Cuyo hablan del humo, un sitio digital de Tierra del Fuego se hace eco del siniestro. No se está argumentando a favor de la negativa en cuanto a la difusión de lo que ocurre a lo ancho y largo del país, sino que se plantea como se hace eje en una noticia. Para hacer frente a este desfasaje la planificación comunicacional debe ser transversal al país, una política de comunicación política-gubernamental, pensada por y para porteños, solo agranda el bache que separa a las provincias del centro del poder nacional.

En el contexto pandémico, los pequeños emprendimientos de comunicación, sean estos cooperativas, organizaciones barriales, pequeños productores independientes han quedado diezmados por la caída de las pautas publicitarias. Es la oportunidad de redistribuir la inversión del gobierno central, en muchas voces que puedan informar a la sociedad en su conjunto sobre las políticas que se llevan adelante. Hay frases célebres de personajes que han demostrado la importancia de comunicar lo hecho. Wiston Churchill, a quién no se puede catalogar como un pensador de izquierda solía decir: «Si tienes un buen argumento, no trates de ser sutil o ingenioso. Utiliza un martillo pilón. Dale una vez. Luego vuelve y golpea de nuevo. Luego, una tercera vez. . .»

Un gobierno que llega de la mano del voto popular a corregir cuatro años de fiesta neoliberal que produjo el saqueo más grande en la historia de la Argentina tiene una tarea de reconstrucción enorme. No solamente se debe hacer, se tiene que dar a conocer a la población toda, que es lo que se está haciendo. No alcanza la IFE, la ayuda a la empresa en general que sufre los efectos de la pandemia, la descomunal inversión en salud, mejorar en alguna medida el día a día de millones de familias que el macrismo dejó abandonadas a la trituradora del neoliberalismo. No basta con ayudar a las provincias, un ejemplo es Mendoza que recibió un fuerte apoyo en equipamiento sanitario para hacer frente al colapso del sistema de salud. Es que el gobierno de Rodolfo Suárez puso el énfasis en una economía dañada, (la economía no mejoró) y hoy el Covid-19  está hundiendo a los mendocinos en una espiral de más de 10.000 contagios, terapias intensivas colapsadas y un porcentaje de positividad que promedia el 47% (datos del 7 de setiembre de 2020, fuente El Otro diario digital de Mendoza).

No basta, como decía, en ayudar a la provincia de Mendoza, por que los medios de comunicación local, fuertemente comprometidos con la pauta publicitaria oficial, desfiguraron la llegada de la ayuda sanitaria; algunos «hijos de la pauta» como MDZ, El Sol, Diario UNO, El Memo, Sitio Andino y otros informaron que se habían recibido diez respiradores menos de los que realmente llegaron, desautorizando a la propia ministra de salud Ana María Nadal que se había encargado de comunicar la llegada de la ayuda.

En los primeros seis meses del año 2020, Clarín recibió $52.937.675 en pauta publicitaria, canal trece, perteneciente al mismo grupo de tareas mediático recibió en el mismo período $123.682.711, en el cable TN, del mismo grupo recibió $29.033.648 en el mismo período de tiempo (datos tomados del sitio Infobae). No se contabilizan el resto de los medios que el grupo posee.

Por supuesto que el gobierno necesita pautar en los medios para la difusión de su tarea, pero la pauta hoy es asimétrica y lleva la doble carga de que grupos como Clarín, La Nación, América, etcétera han hecho de las falsas noticias una verdadera cultura. No es posible que se haga la vista gorda al saqueo noticioso y a la aniquilación emocional de las personas que están cautivas del maltrato informativo. La comunicación es un Derecho Humano, aunque como Néstor García Canclini se preguntaba en 2009, ¿los Derechos Humanos, son realmente universales? Y luego hacía referencia a una sociedad «punto.com».  La diferencia, desigualdad y conexión a la que se ven sometidos hoy buena parte de los habitantes de nuestramerica hacen que los gobiernos sean los garantes del acceso a la información segura. Por supuesto, que desde una lógica empresarial la noticia es un bien de consumo y los usuarios de los servicios informativos «clientes» a los que hay que venderles, aunque sea pescado podrido.

Sin un sistema federal de noticias que mantenga a los habitantes de todo el país informado con noticias que no estén lastradas de intereses, comerciales, políticos partidarios, un sistema que impulse a las cooperativas de trabajo de producción audiovisual, fieles testigos de lo que pasa en cada rincón del país, la brecha que se viene abriendo desde la última dictadura cívico/clerical/militar va a seguir creciendo.

Mientras la comunicación se piense con la cabeza puesta en el centralismo porteño, el obrero de viña en la provincia de Mendoza se quejará y sufrirá por el humo del Delta porteño, aunque no lo vea y jamás llegue a tierras cuyanas.

Sergio Peralta
Sergio Peralta

Periodista y docente (jubilado) mendocino. Fundador del Canal 3 de Televisión Comunitaria de San Martín, Mendoza, exdirector del LV8 Radio Libertador. Militante de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Publica en distintos medios del país y el exterior.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *